Las acciones en defensa de los derechos de los pueblos indígenas se han fortalecido en el mundo, principalmente en Brasil, ante la presión de los propias tribus y de organizaciones internacionales que luchan en su defensa, ha afirmado la investigadora de Survival International, Sarah Shenker.

Fuente: EFE

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, Shenker denuncia que la invasión y apropiación de tierras indígenas por parte de agricultores, ganaderos y colonos para crear macro cultivos y explotaciones ganaderas extensivas y para la extracción de recursos naturales continúa en Brasil y en otros países.

Lucha difícil, pero se puede ganar

Por ello, Survival Internacional lidera la campaña #DéjenlesVivir en de defensa de las tierras de los pueblos indígenas, sobre todo de los no contactados, y aunque “es una lucha difícil y con muchos obstáculos, estamos viendo que es algo que podemos ganar”, asevera.

Las tribus indígenas siguen forzadas a abandonar sus tierras, pero hay grupos no contactados que “han expresado de diferentes maneras” que no quieren establecer relación alguna con el resto de la población, ha añadido la experta en entrevista con Efeverde a su paso por Madrid.

Por ello, algunas tribus han creado los llamados “Guardianes de la Selva”, para “cuidar a los no contactados”, explica Shenker, porque saben que sus vecinos no desean establecer contactos, y lo han demostrado dejando “lanzas cruzadas en los caminos o apuntando con ellas a las naves que sobrevuelan sus territorios”.

En Arariboia, tierra indígena en el centro de Brasil, hay una “isla verde en un mar de deforestación”, asegura Shenker, donde habita un grupo Awá aislado, del que no hay datos sobre el número de miembros.

Proteger a los no contactados

Sus vecinos, unos 13.000 Guajajara aproximadamente, protegen de los madereros y colonos a los Awá, porque aunque no son de su tribu, saben que “sus hermanos no sobrevivirán si no les ayudan en la protección de sus territorios”.

Survival International, organización que trabaja en la defensa de los grupos indígenas desde 1969, ha decidido apoyar a los Guardianes de la Selva, porque “cuando los pueblos no son contactados pueden prosperar, porque así lo han hecho hasta ahora”.

“¿Quiénes somos nosotros, los no indígenas para decidir el futuro de los no contactados, si tenemos toda la experiencia del pasado?”, se cuestiona Shenker.

¿Por qué vemos con malos ojos que alguien invada nuestra vivienda, y, sin embargo, nos mantenemos impasibles ante la invasión de las tierras indígenas?”, se vuelve a preguntar.

Parte de la biodiversidad

Debemos dejar de pensar que los indígenas son más atrasados, “ellos conocen mejor que nadie la tierra donde viven y su biodiversidad, porque viven de ella, de sus animales, de sus plantas de las que sacan sus alimentos y medicinas, explotándolos de forma sostenible”, sostiene.

Unos 1.500 indígenas se manifestaron el pasado 26 de abril por las calles de Brasilia para exigir al Gobierno de Temer continuar con la demarcación de las reservas, que se han visto ralentizadas por esta administración.

Más de una voz en Brasil ha denunciado el “posible vínculo entre algunos miembros del gobierno actual con intereses económicos relacionados con las explotaciones madereras, agroganaderas o de explotación de recursos”, ha explicado Shenker, británica de nacimiento, “indigenista de corazón”.

La investigadora ha visitado los enclaves de las tribus Awá (noreste de Brasil), Yanomani (frontera con Venezuela), Guajajara (al lado de los Awá), Kaxinawá y Yanawaná, en el estado de Acre (noroeste) y los Guaraní (frontera con Paraguay, en lo que se llama el Cerrado, que es una zona de sabana tropical).

La Constitución brasileña de 1988 recoge que la tierra es para el uso de los indígenas, pero no reconoce su propiedad, asegura la experta, por ello la organización internacional lleva esta preocupación a los gobiernos locales.

Responsabilidad como consumidores

Asimismo, llama la atención de los consumidores sobre los productos elaborados con maderas provenientes de territorios indígenas, de productos fruto de la explotación de los recursos de esos mismos lugares como el petróleo, la carne, el oro, entre otros.

“Todos debemos saber que es nuestra responsabilidad, es una cuestión moral, todos somos parte del mismo mundo y debemos respetarlo”, asevera.

Un dato que “debe llevarnos a pensar” es que, por ejemplo, los Guaraníes tiene una de las “tasas más altas de suicidio en el mundo” tras ser arrebatadas sus tierras.

Sufren “situaciones muy extremas como vivir en los bordes de las carreteras, debajo de construcciones de plástico sin alimentos ni agua y perseguidos”.

Y, además, los índices de asesinatos de líderes y defensores de tierras no para de aumentar, “muchos de ellos por parte de pistoleros contratados por los ganaderos”.

Otras situaciones

Esta situación no solo se produce en Brasil, en Colombia la organización Somos Defensores publicó el pasado 1 de marzo un informe en el que se recoge que solo en 2017 fueron asesinados 106 activistas de derechos humanos y líderes sociales.

Esta cifra contrasta con la presentada por el presidente Juan Manuel Santos que afirmaba el pasado marzo que eran 160 los líderes asesinados desde 2016.

En Perú, la frontera con Brasil, es la zona con más concentración de pueblos indígenas no contactados, sin embargo, el gobierno ha aprobado la construcción de varias vías terrestres que destruirían su territorio.

En Paraguay, los Ayoreo-totobiegosodes son los únicos indígenas aislados que hay en Latinoamérica fuera de la Amazonia y su situación es verdaderamente crítica, según Survival (https://www.survival.es/ayoreo).

Asimismo, los Jarawas, en las islas Andamán, en la India, han sido recientemente contactados y se encuentran gravemente amenazados por enfermedades comunes a la población mundial y, además, sufren invasiones de furtivos y turistas en los llamados “Safaris humanos” (https://www.survival.es/indigenas/jarawa).

En la isla de Sentinel del Norte, también en la India, están los Sentineleses, de los que “sabemos muy poco, pero sí está claro que quieren que les dejen en paz”. (https://www.survival.es/indigenas/sentineleses) y (https://www.playgroundmag.net/food/Existe-isla-canibal-todavia-descubierta_22628073.html)

En Asia hay claramente unos ciento cincuenta millones de individuos que son claramente indígenas, de los cuales tal vez el setenta y cinco por cientos son además tribales, señala el director de Survival International, Stephen Corry, en el libro “Pueblos indígenas para el mundo del mañana”.

En la misma publicación, Corry recuerda que otro factor que ha influido en la situación de desamparo de los pueblos indígenas son los conflictos armados. Así, cuenta que, por ejemplo, hay una comunidad de hmongs, un pueblo indígena del Sudeste Asiático, que vive en la región amazónica de la Guyana Francesa.