• La carretera Marginal de la Selva es parte de un proyecto de infraestructura de mil millones de dólares que hubiera abierto una ruta comercial para transportar carga pesada de Venezuela a Ecuador a través de Colombia sin tener que atravesar las peligrosas montañas de los Andes.
  • El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, declaró que el proyecto controversial no se completaría debido a la deforestación descontrolada y los impactos ambientales potencialmente irreversibles en un corredor ecológico sensible cerca de tres parques nacionales si la carretera se construyera según lo planeado.

Fuente: Mongabay

Por Taran Volckhausen

El presidente Juan Manuel Santos declaró en marzo que un proyecto controversial de construcción de una carretera que atravesaría la Amazonía no se completaría. Santos apuntó a la deforestación descontrolada y a los impactos ambientales potencialmente irreversibles en un corredor ecológico sensible cerca de tres parques nacionales si el proyecto de la carretera se completara.

La carretera Marginal de la Selva es parte de un proyecto de infraestructura de mil millones de dólares que hubiera abierto una ruta comercial para transportar carga pesada de Venezuela a Ecuador a través de Colombia sin tener que atravesar las peligrosas montañas de los Andes.

Santos le explicó al periódico local El Tiempo que el proyecto de la carretera “no se va a hacer porque desde el punto de vista ambiental sería completamente contraproducente”.

El anuncio se hizo en medio de un enérgico rechazo de ambientalistas a un gran incremento de la deforestación en la región que rodea la zona donde se haría la carretera propuesta y bordea de manera directa tres parques nacionales.

Los efectos ambientales del Acuerdo de Paz

Luego de un acuerdo de paz histórico en 2016 con el que fue el mayor grupo guerrillero de Colombia, las FARC, el vacío de poder que dejaron los rebeldes del grupo disuelto exacerbó la deforestación debido a quienes especulaban sobre la tierra y se abalanzaron sobre el área para deforestar tramos de bosque destinados a proyectos de ganadería extensiva y palma aceitera. De acuerdo con el organismo ambiental gubernamental Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA), muchos de estos especuladores están relacionados con grupos armados ilegales.

Wilfredo Pachón, director seccional de la CDA en San José de Guaviare, afirmó que los valores de propiedad pueden aumentar hasta tres veces más cuando el bosque está deforestado. Afirmó a Mongabay que mucha de esta tierra queda vacía luego de ser deforestada y los inversores apuestan que los títulos se formalizarán más adelante.

La deforestación provocada por inversores en relación con proyectos especulativos de ganadería y otros de agricultura amenaza los últimos corredores forestales de la región del piedemonte amazónico que conecta tres de las cinco regiones de Colombia: la Amazonía, los Andes y las planicies orientales.

“Una noticia extraordinaria”

Rodrigo Botero, director de la organización Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FDCS), quien ha estado trabajando en la frontera noroeste de la región amazónica de Colombia los últimos seis años, dijo que el anuncio del presidente es “una noticia extraodinaria para la mitigación de la deforestación y para los esfuerzos de recuperación” para recuperar la integridad ecológica de la región.

Botero señaló que la declaración del presidente no había sido codificada por el Ministro de Transporte, lo que es necesario para retirar de manera formal los planes de la Marginal de la Selva. Afirma que también se debe trabajar a nivel departamental y municipal para alinear las políticas de desarrollo locales con la agenda ambiental nacional.

Sin la carretera, la carga de transportes pesados no podrá atravesar la región. Botero afirmó que prohibir que la carga de transporte pesado circule en la ruta es “sumamente importante” porque “detendrá algunas de las expectativas de desarrollo a gran escala”.

En particular, Botero señaló la expansión de la palma aceitera y la extracción de petróleo como amenazas potenciales para la integridad ecológica de la región a largo plazo.

Al mismo tiempo, Botero enfatizó que todavía hay un río navegable, lo que significa que el desarrollo a gran escala en el noroeste de la Amazonía de Colombia es “una posibilidad todavía muy latente”.

Expansiones e incendios

Además de cancelar el proyecto de la Marginal de la Selva, Santos anunció recientemente la expansión del Parque Natural Nacional Chiribiquete de 1,5 milones de hectáreas. Sin embargo, al mismo tiempo en que se anunció la expansión del parque, se reportaron al menos 40 incendios propagándose en zonas del parque y adyacentes.

FCDS registró una pérdida de 160 000 hectáreas de cubierta forestal en la Amazoníadesde el principio de enero de 2017 hasta febrero de 2018. El organismo nacional que monitorea el clima y el ambiente, IDEAM, señaló que el 70 por ciento de las alertas sobre deforestación en el país son en la Amazonía. De diciembre de 2017 a marzo de 2018, el Parque Nacional Tinigua perdió aproximadamente 5600 hectáreas de cubierta forestal, según un análisis del gobierno..

Para ocuparse de la intensificación de la crisis de la deforestación, Botero indió que es crucial que Colombia cierre de manera defintiva la frontera agrícola en la Amazonía para evitar mayor colonización o desarrollo y evitar que quienes especulan con la tierra obtengan beneficios con la destrucción de la selva tropical.

Bill Laurance, reconocido profesor de investigación de la Universidad James Cook de Australia, galardonado con el Australian Laureate Fellowship, ha estudiado los efectos de la deforestación de los proyectos de construcción de rutas e infraestructura en las selvas tropicales los últimos 35 años.

La investigación de Laurance ha mostrado que construir rutas pavimentadas en selvas tropicales causa acaparamiento de tierras, desarrollo ilegal de rutas y deforestación acelerada, todas causas que han sido observadas mientras se continuaba con los planes para la carretera Marginal de la Selva.

Durante la Cumbre del Clima de Paris en 2015, de relevancia fundamental, Colombia prometió reducir la deforestación de la Amazonía a cero para el 2020. Sin embargo, el ministro de ambiente Gilberto Murillo se refirió al objetivo en febrero: afirmó a El Espectador que “la meta de cero deforestación para 2020 va a ser muy difícil de cumplir”.

De acuerdo con las últimas investigaciones, la selva tropical de la Amazonía puede llegar a un extremo en el que el ecosistema de la selva se degrade de manera rápida a una sabana más árida si la deforestación aumenta de 20 a 25 por ciento.