Fuente: elespectador.com

Este municipio concentró el 21% de las alertas del último trimestre reportó el IDEAM. Cartagena del Chairá y Solano ocupan el segundo y tercer lugar.

Colombia aún no logra entender cómo detener su mayor problema ambiental: la pérdida de bosque. La deforestación sigue avanzando y cientos de hectáreas, principalmente en la Amazonía, están siendo transformadas en pastizales semana tras semana. El último reporte del Ideam deja en evidencia que en un solo municipio, San Vicente del Caguán, están concentradas el 21% de las alertas de deforestación del último trimestre.

Con datos captados por tres satélites, Sentinel-1, Sentinel-2 y MODIS TERRA/AQUA, el equipo de expertos del Ideam encargados del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono, confirmó una vez más los puntos calientes de la deforestación en el país. La mayor parte del problema se concentra en ocho núcleos activos.

El núcleo principal se localiza en el departamento del Caquetá, entre los ríos Yarí y Caguán. Los otros siete son: áreas cercanas al río Caquetá y al municipio de Puerto Leguízamo; Río Quito en Chocó; Uribe en el Meta; Sur Occidente de Antioquia; Marginal de la Selva en el Guaviare; Tibú en Norte de Santander.

“Estos resultados permiten confirmar que durante el último trimestre de 2017 se presentó un incremento muy significativo de las alertas de deforestación en el departamento del Caquetá, específicamente en los municipios de San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá. Además, el análisis identifica en este departamento 75 parches deforestados con una superficie de más de 50 ha, y de estos, 20 parches tienen una extensión de entre 100 y 230 ha”, anotaron los expertos en su informe.

¿Qué está ocurriendo en San Vicente del Caguán y sus alrededores? Todo indica que es un efecto del fin del conflicto armado. Una vez comenzó la desmovilización de las Farc, que ejercían control territorial en esta área y su presencia frenaba la expansión económica, se dispararon las áreas de pastizales y la actividad ganadera, que acaparan grandes extensiones de tierra a expensas de las coberturas naturales.

“Debido a su rentabilidad económica, los pastizales destinados a la ganadería ejercen una fuerte presión sobre el bosque, seguidos en importancia por actividades agrícolas y mineras, tanto lícitas como ilícitas”, concluye el informe.