Los indígenas están preocupados por la construcción de la represa hidroeléctrico, una carretera alterna y la explotación de minerales como oro, platino, cinc, molibdeno y plata en el corredor biológico de la región

Fuente: El Ciudadano

Por: CHARILIN ROMERO

Los seis cabildos indígenas de las etnias inga y kamsá existentes en el Valle del Sibundoy, Colombia denuncian que se les ha vulnerado el derecho a la consulta previa acerca del proyecto hidroeléctrico en el río Putumayo y que está detenido por falta de recursos, así como un proyecto minero de explotación de oro.

Este proyecto hidroeléctrico que rechazan las comunidades indígenas contempla la construcción una carretera que evitaría decenas de muertes y conectaría el Amazonas de Brasil con Tumaco (Nariño) en Colombia.

Los indígenas aseguran que también involucra la explotación de minerales como oro, platino, cinc, molibdeno y plata en el corredor biológico del Alto Putumayo donde nacen los afluentes Putumayo, Mocoa, San José, Blanco, Pepino y Mulato, resultaría afectada la hidrográfica de la Amazonia colombiana en la que hay una reserva forestal y dos resguardos. Además, de estar en peligro 1.000 especies de fauna y 384 de flora.

La compañía Anglo American entre 2007 y 2009 entregó sus derechos a Mocoa Ventures mediante concesiones para la explotación de los minerales en un área de 25 mil hectáreas en los municipios de San Francisco y Mocoa. Hábitat natural de los indígenas ingas, kamsás, sionas y yanakonas.

La empresa Mocoa solo ha realizado trabajos de exploración y la culminación del plazo de suspensión temporal de obligaciones otorgado por la Agencia Nacional de Minería el pasado 25 de abril, conllevaría a que en los próximos días podría iniciarse la extracción de los recursos en la zona confluente entre los Andes y la Amazonia.

Anglo American aclaró en un diario local que no planea efectuar ningún proyecto minero y comentó que los indígenas “están a la defensiva”, porque en 2015 cuando se llevó a cabo la consulta previa estos no aprobaron la hidroeléctrica ni la explotación minera.

Carretera a Mocoa-Pasto

La construcción de la carretera de San Francisco a Mocoa, tendrá 46 kilómetros y hasta ahora van construidos 19.2, cuya inversión supera los 739 mil millones de peso. Este proyecto ha sido el más polémico en 20 años en Putumayo.

Según los habitantes de la región es de gran necesidad la construcción de esta vía, pues ella sería el tramo alterno para evitar la muerte de cientos de personas al año en la trocha de un kilómetro que conecta a Mocoa con Pasto.

La obra está paralizada debido al levantamiento de una Reserva Forestal Protectora de la Cuenca Alta del Río Mocoa que no conduce a nada y que se dispersa a la altura de la vereda Campucana con un puente de los 61 que debieron estar. Mientras que del otro, hay una estructura de metal oxidada por el microclima de la montaña donde está el territorio sagrado inga y kamsá.

Impacto ambiental

Durante más de dos décadas expertos han hecho cinco estudios, en los cuales los ingenieros evidenciaron que eliminar la reserva forestal podría dejar un fuerte impacto ambiental. En ese sentido, decidieron en el 2010 rediseñar la construcción de la vía, para eso Invías aprobó $427.000 millones y el Banco Interamericano de Desarrollo que pretendía financiar el 27% de la obra, decidió retirarse del proyecto luego de analizar los informes y para no tener pérdidas de recursos.

Daño a caminos ancestrales

Aunque los seis cabildos indígenas agradecen que la obra no esté en marcha comentaron que su sobrevivencia y la participación de estos se halla comprometido. Además, sostienen que en el informe de 2001 hay evidencias de que el gobierno no presta atención a su llamado.

El Ministerio del Interior respondió en 2001 la solicitud hecha por el Consorcio Vial del Sur y confirma en el informe que son afectadas directamente las comunidades indígenas de San Francisco. Mientras que en 2002, no se efectuó consulta previa a las poblaciones nativas y la empresa introdujo máquinas a la montaña quedando deteriorados los caminos ancestrales de intercambio comercial de medicinas y semillas entre los indígenas del Bajo y Alto Putumayo.

Hidroeléctrica

Una hidroeléctrica será erigida por la empresa de Energía del Valle de Sibundoy junto a la Gobernación de Putumayo en la Garganta del Balsayaco y estará ubicada específicamente en el tramo más caudaloso del río Putumayo,

Sorrel Aroca de la gobernación pidió en mayo que la represa no fuese como la gran Hidroituango, es decir que debe ser más pequeña y el cauce del río tendría que ser desviado por un canal que trasladaría el agua hasta la planta de generación de energía. Otro de las características no aprobada era la generación de 14 a 15 kilovatios hora anual de energía limpia, está fue disminuida a 6 kilovatios.

En el Valle del Sibundoy casi 10 mil personas usan 3 kilovatios de energía, entonces la “pequeña represa hidroeléctrica Balsayaco” produciría doble energía para toda la región y está podría ser vendida a otros departamentos.

Los indígenas están preocupados porque no han sido tomados en cuenta en la evaluación de la viabilidad de los proyectos ni en la toma de decisiones. El sustento de los proyectos en mentiras se vislumbran a la luz del día y nadie hace nada, un ejemplo de ello es que el Ministerio del Interior, con fecha del 23 de septiembre de 2016, certifica que no hay comunidades indígenas en el municipio de San Francisco, pero el informe de la empresa desmiente esa postura y asegura que en la localidad habitan 1.819 indígenas pertenecientes al Cabildo Indígena Kamëntsá-Inga colombiano.

Al parecer las cartas están echadas por las empresas que lideran el proyecto y más si cuentan con el apoyo de la gobernación de Putumayo, quienes han decidido mantener los estudios ambientales para que en pocos días esté en trámites la licencia ambiental que legalizará la explotación de los recursos naturales. Ojalá esto no se convierta en un desastre mayor que el ocasionado por la construcción de la represa Hidroituango, por no escuchar las advertencias de los indígenas que son los conocedores primarios de las tierras ancestrales.