Deforestación en Putumayo se asociaría con efectos del conflicto

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Fuente: El espectador

Los habitantes del municipio de Puerto Asís relacionan la transformación del bosque natural fragmentado de la llanura amazónica –que entre 2001 y 2013 pasó de 33.279 a 9.829 hectáreas– con factores como expansión agrícola, cultivos permanentes y procesos de colonización, transmigración y reasentamiento.

Los habitantes del municipio de Puerto Asís relacionan la transformación del bosque natural fragmentado de la llanura amazónica –que entre 2001 y 2013 pasó de 33.279 a 9.829 hectáreas– con factores como expansión agrícola, cultivos permanentes y procesos de colonización, transmigración y reasentamiento.

Este es uno de los hallazgos del estudio adelantado por Omar Leonardo Coral Taguada, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien analizó el cambio en la cobertura mediante la metodología Corine Land Cover, basada en imágenes satelitales.

De hecho, los principales factores identificados por la comunidad como causantes de cambios en la cobertura vegetal tienen que ver con efectos derivados de la implementación del Plan Colombia (acuerdo bilateral entre Estados Unidos y Colombia para combatir el narcotráfico en el país), el abandono institucional hacia el sector rural, en particular al pequeño productor; los elevados costos de producción para sus cultivos y los efectos del conflicto armado y social relacionados con el fenómeno del narcotráfico.

En el estudio, el investigador caracterizó y evaluó los factores vinculados a dicho cambio y describió la relación directa entre las transformaciones del ecosistema y la seguridad alimentaria de los habitantes de este territorio.

“Cualquier intervención humana en el ecosistema lo trasforma radicalmente. El problema de esta transformación es que muchos de esos territorios aún son selva virgen, y por el afán de instalar cultivos ilícitos u otro tipo de explotaciones –como la extracción maderera– van ampliando la frontera agrícola sin medida”, manifiesta el investigador. Advierte además que intervenciones en esta zona –como las fumigaciones con glifosato– también han afectado la sostenibilidad de los hogares.

El análisis previo con las imágenes satelitales evidenció zonas con transformaciones ecosistémicas particulares, en las que se proyectó la verificación in situ de dichos resultados.

Información de las veredas

Durante el trabajo de campo se abordaron núcleos familiares con características particulares relacionadas con el sector agrícola, con los cuales se realizaron 25 entrevistas dirigidas y se diligenciaron fichas de seguimiento y encuestas para acceder a información cualitativa en diferentes veredas de Puerto Asís.

La expansión agrícola fue el factor de mayor incidencia en el cambio de cobertura vegetal, referenciado en 24 núcleos familiares. La presencia de cultivos permanentes abarca niveles altos –entre 56 y 64 %– mientras que la agricultura migratoria y la ganadería presentan los niveles más bajos –entre 20 y 32 %. En un nivel intermedio se encuentran los procesos de colonización, transmigración y reasentamiento, que presentan entre el 36 y 40 % de los casos.

Esos procesos migratorios se desarrollan por causas como las bonanzas económicas que se han presentado en la zona desde hace más de setenta años, sumado a la búsqueda de oportunidades y lugares que le brinden a la población algún grado de tranquilidad frente a fenómenos sociales derivados del conflicto armado.

“En muchos de esos sectores, que fueron en algún momento destinados a cultivos ilícitos a causa del conflicto interno o motivos de orden público, la gente se ha desplazado a lugares donde los grupos alzados en armas no los molesten”, explica el magíster.

Al respecto, destaca que debido a estas dinámicas hoy existen zonas abandonadas después de haber sido deforestadas y en las que muchas veces se instala la ganadería, que no aporta precisamente a la recuperación del ecosistema.

La transformación

Gracias al análisis de las imágenes satelitales del periodo 2001-2013, los principales cambios detectados en las coberturas vegetales de la zona son el aumento de la cobertura de bosque natural denso, que pasó de 15.172 a 39.719 hectáreas (aumentó 24.547 ha). Esto se podría explicar por el proceso de regeneración natural de terrenos abandonados, detalla el investigador.

También se evidenció el incremento de la cobertura mosaico de pastos y cultivos, que pasó de 2.254 a 8.898 hectáreas. En cuanto a coberturas que disminuyeron está la del bosque natural fragmentado, que pasó de 33.279 a 9.829 hectáreas (disminuyó 23.450 ha), al igual que la cobertura de pastos enmalezados o enrastrojados (disminuyó 2.977 ha) y el mosaico de pastos con espacios naturales, que se redujo a 1.520 hectáreas.

La investigación señala además que ninguno de los núcleos familiares estudiados alcanza niveles óptimos de seguridad alimentaria, dado que las condiciones biofísicas y culturales en la región no favorecen la satisfacción de las necesidades básicas de supervivencia.

Según explica el investigador, las transformaciones en la cobertura vegetal no han propiciado condiciones óptimas para mitigar de alguna manera la inseguridad alimentaria, especialmente en la zona rural, en primera medida por el fracaso de los planes de sustitución de cultivos ilícitos, y en segunda por el escaso acompañamiento a los proyectos de desarrollo rural.

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