Los Pueblos Amazónicos y su búsqueda de un desarrollo propio

4

De la mano con derechos como la autonomía o la autodeterminación, el derecho al desarrollo propio en  la Amazonia  es una garantía que deben exigir  los pueblos indígenas para cuidar y preservar  su vida, cultura  y territorio.

César Rojas Ángel

Periodista y politólogo

“Los pueblos indígenas desarrollan la vida dentro del territorio, allí está centrado el trabajo permanente que han dado los sabedores, es decir, hay un trabajo muy fuerte sobre la cultura, o un trabajo muy fuerte sobre lo que es la espiritualidad para mantener el orden de la naturaleza”, responde Omar Cubedo cuando se indaga sobre las particularidades de los pueblos indígenas de la Amazonía. Cubedo es el delegado por el Amazonas en la Mesa Indígena Amazónica Ambiental y de Cambio Climático (MIAACC), un espacio técnico creado en el marco de la Mesa Regional Amazónica.

Cubedo vive en La Pedrera, un corregimiento del Amazonas a donde solo llega uno o dos vuelos semanales de carga, desde Leticia o desde Villavicencio. La MIAACC busca ofrecer lineamientos y proponer políticas públicas a la Mesa Regional Amazónica para gestionar el territorio de manera integral con las comunidades indígenas, los gobiernos locales y el gobierno nacional. Cubedo cuenta que esta Mesa fue uno de los escenarios desde los cuales se propuso la política Visión Amazonía, que busca reducir la deforestación en algunas zonas priorizadas de la región amazónica colombiana.

La MIAACC es uno de las plataformas a las que acuden los pueblos indígenas de la región amazónica para ejercer presión y buscar autonomía. Cubedo explica que “por naturaleza, o por origen, los pueblos amazónicos son conservacionistas”. Para él, esta característica, hace parte de los saberes urgentes si se tiene en cuenta los compromisos que ha asumido el Estado colombiano en materia de protección de la Amazonía.

Sin embargo, en el Amazonas, por mencionar solo uno de los departamentos que conforman la región de la amazonía, las comunidades indígenas tienen que enfrentar sus intereses con los de otros territorios como los Parques Nacionales Naturales o las reservas forestales. Cubedo cuenta que, por tradición y por la construcción de sus saberes, son estos pueblos los más indicados para la conservación, pero ven como estas otras entidades del Estado chocan o compiten con sus objetivos.

En una investigación desarrollada por el Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra Digna, en el marco de la Coalición Amazonía Soy, Amazonía Somos, la investigadora Andrea Torres explica cómo esta serie de disputas son solo una parte de una discusión más grande sobre el derecho al desarrollo de los pueblos indígenas. “Un derecho humano al desarrollo propio consiste en poder elegir y definir ese desarrollo de acuerdo con lo que cada pueblo desea y concibe que es el buen vivir o el vivir bien”, explica 

Torres en el documento “Entre la autonomía y el derecho a una visión propia de desarrollo. Los riesgos del extractivismo y del desarrollo sostenible para la protección de la Amazonía colombiana y de sus pueblos indígenas”.

Según esta investigación, la visión economicista del desarrollo ha impedido concebirlo  como un derecho, un fenómeno integral ligado a la cultura o la espiritualidad de los pueblos indígenas. El documento cuenta cómo de una Declaración sobre el Derecho al Desarrollo suscrita en el marco de la ONU en 1986, los países giraron luego a un enfoque neoliberal  y económico del  desarrollo.

“Pero una cosa era el querer de esta teoría económica y otra, su realidad”, escribe Torres y añade que este modelo solo condujo a la concentración de la riqueza y dejó por fuera, además, las reivindicaciones urgentes de los pueblos indígenas. En la práctica, estas tensiones se reflejan en escenarios como los que expone Cubedo. “Hay que tener claro desde los pueblos indígenas  cómo incidir con los diferentes actores, con lo local, con lo regional, con lo nacional, para ir haciendo parte de toda esa dinámica e ir minimizando el impacto con las problemáticas en los territorios”, dice Cubedo y piensa particularmente en las estrategias que deben tener las comunidades para frenar los megaproyectos que vayan en contravía con sus territorios y su integridad de la mano con los gobiernos locales y regionales de cara al gobierno nacional.

La investigación de Tierra Digna también expone la contradicción del Estado colombiano que, mientras promueve la conservación, busca simultáneamente alternativas de explotación minera, proyectos agroindustriales y promoción de plantas hidroeléctricas, todo bajo la figura del desarrollo sostenible. “La Amazonía colombiana es el único territorio de toda la Amazonía latinoamericana en el que no existen hidroeléctricas construidas (Anderson et al., 2018). Pero hoy el Ministerio de Minas y Energía propone hacer la primera represa en la cuenca hidrográfica del río Caquetá. Se trata del proyecto de la Central Hidroeléctrica Tulpas”.

Este es solo uno de los ejemplos de las amenazas que existen para el territorio y las comunidades amazónicas, dice la investigación, bajo el discurso  del desarrollo sostenible. Para Torres, el mejor camino para redireccionar esta tendencia pasa por la concertación y la protección legal de la autonomía y el derecho propio de los pueblos indígenas. Torres concluye que el Estado debe proteger los saberes ancestrales de los pueblos amazónicos para, en simultáneo, conservar su territorio: “Lo que se busca es reconocer ese pensamiento milenario y dar respaldo legal a la existencia de otras formas de vida que ya son en sí mismas modelos de desarrollo guiados por otros paradigmas de relacionamiento con la naturaleza. Paradigmas en los que ser humano y naturaleza deben preservarse y coexistir en un mismo territorio”.

En una conversación posterior a la publicación del documento de Amazonía Soy, Amazonía Somos, Andrea Torres recuerda que en la construcción de la Constitución de 1991 hubo un debate muy fuerte sobre el desarrollo propio, pero que después se “invisibilizó” este derecho. Dice ella que el tiempo ha mostrado que las solicitudes de participación al Estado, a través de consultas previas o consultas populares, no han sido suficientes para decidir sobre políticas económicas. Por eso cree que el debate sobre el desarrollo propio está recibiendo un nuevo impulso. “Porque es el único derecho que existe que diría que los pueblos tienen la opción de elegir la economía”, dice Torres y reflexiona por qué cree que las comunidades amazónicas son idóneas para emprender esta reivindicación: “el desarrollo propio requiere algo muy importante, y lo tienen los pueblos de la Amazonía, y es una visión cultural propia. No es fácil pensarse una economía diferente a la economía dominante en el mundo, pero cuando se tiene una espiritualidad como esta, una visión de la naturaleza en completa conexión con tu propia vida, ahí sí se puede pensar un nuevo modelo económico”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here